04 Julio   2018
El valor de marca.

El valor de marca.


Es un concepto menos abstracto de lo que pensamos. Actualmente existen métodos para evaluar los intangibles de marca como la fuerza de ésta o la fidelidad de los consumidores. El valor de marca es lo más valioso que muchas empresas tienen. Pero además, un valor de marca es el nivel de cumplimiento continuo de una promesa. Es un quid pro quo pues, es la reputación que alimenta a la empresa pero, a su vez, ésta tiene que asegurarse de ser leal a las expectativas que crea.

Atrás quedan olvidados aquellos tiempos en los que prometer era suficiente para ganarnos la confianza del consumidor en primera instancia. Hoy en día es necesario el estricto cumplimiento como complemento y transparencia de la promesa pues, en un mercado donde empresas y consumidores tienen el poder de comunicar por igual, el valor social de la marca es estrictamente fundamental.

Crear valor de marca es tan importante que a veces sirve como póliza de seguros ante un error. Es una herramienta que el consumidor utiliza constantemente para que el proceso de compra le sea más eficaz. Reduce el riesgo.Es el ranking de opciones, de varios productos similares, en la mente de un consumidor.El recuerdo es una característica fundamental para que pueda crearse valor de marca. Si no recuerdan mi marca, no la desearán.


De la mano del valor de marca, en los últimos años surge un nuevo concepto: “lovemark”; se trata de una marca que consigue que un consumidor sea susceptible a mantener una relación basada en las emociones con un producto asociado a ella. Es decir, son las marcas que amamos pero ¿cómo se llega a amar una marca? Sabiendo expresar ese “algo” que todas las demás carecen. Algunas marcas forman parte de nuestras vidas y muchos de nosotros tenemos historias asociadas a ellas. Es el ejemplo de Disney en la infancia o Cocacola y el concepto de la felicidad.



Anteriormente la marca era un indicador de calidad. Hoy en día la percepción de una marca sobrepasa esos límites, pues gracias al auge de las nuevas tecnologías en las que clientes y empresas tienen los medios para comunicar por igual, la calidad es medible por ejemplo, mediante la prescripción, puntuación u opinión de los propios consumidores.